El pasado lunes 23 de marzo, asistimos a la cata organizada por Bodegas Familiares de Rioja, rodeada de proyectos pequeños que trabajan el vino desde un lugar muy honesto.

Más allá de la cata, fue interesante poder poner contexto: entender el mapa, las zonas, las diferencias… y ver cómo todo eso se traduce después en cada botella.
Pero, sobre todo, me quedo con las personas que hay detrás. Bodegas familiares donde cada decisión cuenta y donde el vínculo con la tierra sigue siendo el eje de todo.

Espacios así no solo suman conocimiento, también te ayudan a reconnectar con lo esencial dentro del vino.
Seguimos 🍷


